El verano es sinónimo de descanso, playa, piscina y actividades al aire libre. Sin embargo, mientras protegemos la piel del sol y cuidamos la hidratación, la salud auditiva suele quedar en segundo plano.
Especialistas advierten que enero es uno de los meses con mayor número de consultas por problemas auditivos, principalmente por infecciones y exposición a ruidos intensos.
Aumento de problemas auditivos en verano
Según datos del Ministerio de Salud, durante la temporada estival las consultas por otitis externa aumentan hasta un 30 % en comparación con otros meses del año, especialmente en niños, jóvenes y personas que practican deportes acuáticos.
De hecho, estudios nacionales indican que 1 de cada 4 personas ha experimentado molestias auditivas durante o después de las vacaciones de verano.
¿Por qué es importante proteger los oídos en verano?
Las altas temperaturas y las actividades propias de la temporada exponen los oídos a múltiples riesgos que pueden afectar la audición si no se toman precauciones.
- Contacto prolongado con agua: piscinas y playas favorecen la acumulación de humedad.
- Ambientes húmedos: facilitan la aparición de bacterias y hongos.
- Cambios de presión y viento: frecuentes en buceo y deportes acuáticos.
- Ruido excesivo: conciertos, festivales y fiestas al aire libre.
Riesgos auditivos más comunes en enero
Los especialistas identifican tres problemas auditivos que se repiten con mayor frecuencia durante los meses de verano.
- Otitis externa: la infección más común del verano. Provoca dolor, picazón, enrojecimiento y, en algunos casos, secreción. Representa más del 60 % de las infecciones de oído en esta época.
- Tinnitus o zumbidos: la exposición a música alta puede generar pitidos temporales o persistentes. El 18 % de los jóvenes reporta zumbidos tras eventos musicales.
- Pérdida auditiva: la exposición repetida a sonidos superiores a 85 decibeles puede causar daños irreversibles sin protección adecuada.
¿Cómo proteger tus oídos durante las vacaciones?
Incorporar el cuidado auditivo a la rutina diaria del verano es clave para prevenir molestias y problemas de mayor gravedad.
- Tapones para agua: ideales para piscina y mar. Evitan la entrada de agua y reducen el riesgo de infecciones. Se recomiendan los de silicona reutilizable o a medida.
- Bandas o tiras de neopreno: muy útiles en niños, ayudan a mantener los tapones en su lugar y protegen del viento.
- Gorros de baño: no bloquean totalmente el agua, pero ayudan a mantener los oídos más secos.
- Tapones para el ruido: imprescindibles en conciertos y festivales. Reducen el volumen sin distorsionar el sonido.
- Limpieza adecuada: evita introducir objetos o bastoncillos, ya que pueden empujar la cera hacia el interior.
La prevención también es calidad de vida
Cuidar los oídos en verano no solo evita molestias pasajeras. La pérdida auditiva no tratada puede afectar la comunicación, el descanso y el bienestar general.
Los especialistas coinciden en que la prevención es la mejor herramienta para disfrutar plenamente las vacaciones.
Conclusión
Así como usas protector solar para cuidar tu piel, proteger tus oídos debe ser parte de tus hábitos de verano.
Enero es el momento perfecto para disfrutar, pero también para prevenir. Un pequeño cuidado hoy puede evitar grandes problemas mañana.



