Diciembre es, para millones de personas en todo el mundo, una de las épocas más esperadas del año. Reuniones familiares, celebraciones religiosas, cenas y encuentros sociales marcan el cierre del calendario. Sin embargo, para quienes viven con pérdida auditiva, estas fechas también pueden convertirse en un desafío.
El ruido: uno de los principales retos en reuniones sociales
Estudios internacionales indican que los entornos ruidosos son una de las principales barreras para las personas con pérdida auditiva. Las cenas navideñas suelen superar fácilmente los 70–80 decibeles, un nivel que dificulta la comprensión del habla, incluso con audífonos.
Pequeños cambios que pueden ayudar
- Bajar la música: La música alta combinada con múltiples conversaciones puede resultar abrumadora. Solicitar amablemente reducir el volumen suele ser suficiente; muchas veces los anfitriones no son conscientes del impacto que genera.
- Buscar áreas tranquilas: Balcones, terrazas o habitaciones más silenciosas permiten tomar descansos auditivos y mantener conversaciones más claras, reduciendo la fatiga mental.
Comunicación abierta: clave para una experiencia inclusiva
La Organización Mundial de la Salud señala que menos del 20% de las personas con pérdida auditiva comunica abiertamente su condición en entornos sociales, lo que incrementa el riesgo de aislamiento.
- Informar al anfitrión: Compartir la condición auditiva no es una incomodidad, sino una forma de facilitar la convivencia, al igual que informar sobre alergias u otras necesidades especiales.
- Aceptar la pérdida auditiva: Hablar con naturalidad sobre las dificultades auditivas permite que familiares y amigos colaboren de forma espontánea.
Dinámicas familiares que pueden marcar la diferencia
Las celebraciones suelen incluir niños, conversaciones cruzadas y movimiento constante. Algunos ajustes sencillos pueden mejorar notablemente la experiencia.
- Si el ruido infantil se vuelve excesivo, pedir amablemente que jueguen en otra habitación o al aire libre suele ser bien recibido.
- Contar con un compañero de conversación —pareja, familiar o amigo— ayuda a no perder información importante y reduce la sensación de exclusión.
- Solicitar que las personas se turnen para hablar mejora la comprensión para todos.
Elegir bien el lugar también importa
La ubicación dentro del espacio puede influir notablemente en la claridad del sonido.
- Sentarse cerca de la persona que habla
- Colocarse del lado del oído con mejor audición
- Evitar estar cerca de parlantes, televisores u otras fuentes de ruido
Conclusión
Las celebraciones de fin de año están hechas para compartir, reconectar y disfrutar. Vivir con pérdida auditiva puede implicar algunos ajustes, pero no debe impedir la participación plena.
Con comunicación abierta, pequeños cambios en el entorno y el apoyo de familiares y amigos, es posible transformar reuniones ruidosas en experiencias inclusivas y agradables.
En un mundo donde una de cada cinco personas presenta algún grado de pérdida auditiva, promover celebraciones accesibles no es solo una opción: es una necesidad.



